Bienvenidos al mundo Voluntas

Queridos todos:

Me gustaría inaugurar esta sección bloggera de nuestra página web contándoos la historia de Voluntas Vincit!

Como ya habréis visto si habéis trasteado un poco la web, Voluntas es algo cercano, algo que escapa del vocabulario técnico y de la seriedad innecesaria. No somos una gran ONG internacional ni una inmensa plataforma de voluntariado. Somos una súper asociación de voluntariado, porque la hemos creado los jóvenes con toda la energía, pasión y ganas que ponemos en nuestros proyectos. Por supuesto, con esto no pretendo subestimar a ninguna de las organizaciones dedicadas al voluntariado, más bien al revés, les debemos todo!

Les debemos todo porque han sido grandes ONG´s e inmensas plataformas las que nos han apoyado desde el principio y nos han animado a seguir adelante con nuestro pequeño proyecto. Gracias a ellas podemos ofrecer muchísimas posibilidades a nuestros voluntarios. No sólo eso sino que desde el principio hemos recibido muy buenos y prácticos consejos de gente brillante de distintas organizaciones. No puedo evitar que me vengan a la cabeza muuuchos nombres y estoy segura de que si leen esto sabrán perfectamente a qué me estoy refiriendo.

Pero ahora vamos al comienzo de Voluntas!

A mí, personalmente, siempre me ha atraído el voluntariado. La primera vez que hice voluntariado tenía trece años y la actividad consistió en acudir de monitora a un campamento urbano con niños pequeños en el mes de julio. Allí  les ayudábamos con los deberes de verano, les dábamos de comer, hacíamos actividades y jugábamos con ellos. Me gustó tanto que repetí los dos años siguientes, pero finalmente me di cuenta de que necesitaba algo más. Me apetecía hacer voluntariado durante el curso, de manera continua, un ratito a la semana. Aquí vinieron los primeros inconvenientes.

Un año entero estuve buscando… Primero, lo que hacemos todos: poner en google la palabra voluntariado y quedarte aturdido con tanto resultado y tan poca información útil. Después de más investigar, conseguí encontrar a Cooperación Internacional, la ONG que me ayudó a empezar entrevistándome para ser voluntaria aun siendo menor de edad. Con las debidas autorizaciones y papeleo, a través de ellos contacté con la Fundación Síndrome de Down de Madrid, donde fui monitora de fútbol sala, junto con Cristóbal (el vicepresi) todos los domingos durante dos años. Sin duda, fue una de las mejores experiencias que he tenido en vida. No hay mejores personas con las que aprender qué es el cariño y la sencillez que con aquellas que tienen Síndrome de Down.

Cuando les contaba a mis amigos los entrenamientos y lo que hacía, muchos coincidían en que les apetecía hacer algo así. Yo comencé a contactarles con los encargados de voluntariado de las ONGs con las que había colaborado y, los que pudieron, empezaron a hacer voluntariado. ¡Digamos que la idea surge aquí! Yo quería compartir mi experiencia de voluntariado con mis amigos, animándoles a que lo probaran, facilitándoles esa búsqueda y, por último, ayudándoles a que encontraran algo que encajara en su disponibilidad de tiempo.

Al final, todos nos damos cuenta de que si uno quiere, puede compaginar el trabajo, el estudio, las copas con los amigos y el voluntariado. Y es que el voluntariado debe ser un aspecto más en nuestra vida, independientemente de cualquier ideología o religión. El voluntariado es vida. Es sacar el lado más humano de uno mismo y dar aquello que más nos cuesta: nuestro tiempo. El voluntariado es saber que hay más realidades aparte de la tuya, ser consciente de que la situación de otro importa tanto como la tuya. Es saber que hay millones de personas que esperan una ayuda, de cualquier tipo. No quiero que estas palabras nos lleven a un concepto excesivamente filantrópico, porque si os digo que el voluntariado es dar sin recibir nada a cambio, os mentiría. De hecho, la aportación que te hace el otro a ti es muchísimo mayor a la que le puedas hacer tú a él. Y esto es porque además de las enfermedades y la pobreza, el mayor problema que afecta a la sociedad del siglo XXI es la soledad. Sentirnos solos y sentirnos el único centro de nuestro pequeño mundo. Y realmente parece que así se vive cómodamente, pero una vez que abres los ojos a otra realidad y compartes tu tiempo con alguien con quien pocas cosas tienes en común, ese pequeño mundo se expande…

…Ese pequeño mundo que es nuestro corazón!

        ¡GRACIAS POR FORMAR PARTE DE ESTE GRAN PROYECTO!                                                                                                                                      -Belén 

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CEO at Voluntas Vinct

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